La lista de Amores

por Santiago García Tirado

Lista y Visa son términos que engarzan naturalmente. En rollito-fin de semana y a final de año. Si media el amor, o el encoñamiento. Pero en este caso media Amores, y eso excluye la amenaza de la Visa. Lo que no impide que él también tenga una lista propia nacida del cariño y del roce, a diferencia de aquellas otras listas que aparecen en papel guay y que se deben más al interés puro. Al interés con guarismos grandes. Al de te quiero Andrés.

A la lista la iba buscando yo, donde quiero decir que mi intención era seleccionarla, sin más. Las listas salieron a mi encuentro por todas partes, por su cuenta. Internet se me transmutó un día en la calle Montera de las listas hasta el punto en que llegué a sentirme acogotado y temeroso.

Mi reloj indicaba las 8 de una tarde cualquiera, pero en un mes señalado: diciembre. Mes de listas, recordé. Me dije: Seguro que hay una lista a tu imagen y semejanza. No hay lista desinteresada, me recordó el ángel de la guarda. Eres un inmovilista, le dije, un facha. Las listas sirven para todo. Ésa fue mi constatación final.

Las listas se prodigan a final de año: los mejores juegos del año, las mejores webs del año, los mejores culos del año, los mejores videoclips del año. Y yo quería una lista de libros, únicamente. No quería un mensaje subliminal atravesándome la retina, con enlace al pie a la web sueltalapasta.com. Quería confrontación de la buena, una lista con la que sacar los puños y de paso lo poco de conciencia crítica que me va quedando. Una lista que me provocara de cualquier forma, excepto de indignación mercantil. Me hacía falta. A la que me descuido me voy adocenando por los cuatro costados, y nada más horrible, santo cielo. Mejor muerte nos dé Dios. Amoldarse a la masa es una forma de muerte cerebral que no se puede uno permitir. No yo. Por eso buscaba mi lista de finde. Camorra intelectual. Gresca dialéctica. Calentón.

Encontré listas y más listas, ya digo. Las listas acabaron por enredarme, eso también era de esperar.

Son listas.

De todas ellas, en conclusión me quedé con ésta de la que les voy a hablar. Con la de mis Amores. José Luis Amores. Es una lista paradigmática, y se la voy a explicar. Al final les pondré algunas otras, no sea que se les hayan acabado los sudokus de esta tarde, y para qué.

Only entertainement.

En su blog, José Luis Amores habla habitualmente (con una persistencia de cronógrafo inglés) de las lecturas que a lo largo del año le van surgiendo. Algunas las busca, y otras se le ofrecen. O las envidia, y acaba por leerlas. Está al día de lo último. Últimamente yo también envidio muchas de sus lecturas.

A final de año ha hecho su propia lista de lecturas favoritas de entre la infinidad que se ha ido metiendo en vena. Caprichosa, por supuesto. Arbitraria y sesgada. Ha elegido, y por tanto ha tenido que tomar una decisión bajo una perspectiva propia y subjetiva. Cuánto siglo veinte en estas cuestiones, ah… Pero volvamos al asunto y veamos el resultado. En la lista de lecturas que más han interesado (o hecho disfrutar) a un lector desaforado como José Luis Amores, vemos que aparecen títulos variaditos, ejemplos de contracultura o del afterpop, junto con obras desconocidas de autores borrosos, o de grandes clásicos del diecinueve. Las listas, ya ven, acaban siendo una imagen válida del lector en cuestión y reflejan sus debilidades literarias. Exactamente de eso es de lo que se trata. Una lista es una propuesta o una confesión. Un reflejo de los intereses o de los fantasmas con que un lector se las ve a diario. Una pequeña tronera por donde otea sobre el horizonte inmenso de los libros un lector inquieto y curioso.

Nada que ver con las listas de éxitos que infestan el panorama en el ocaso del año.

Podría comentar su lista libro a libro. Algunos, confieso, no los he vivido. Además sería un ejercicio pleonástico e idiota por mi parte. Léanla ustedes mismos.

Pero sí quiero dejar aquí un fragmento de ese largo (a su moda) post en el que revela un detalle de ternura que desarma. Se trata de un libro gris, obra de una autora gris pese a ser argentina, de Argentina, no de Barcelona. La reseña de José Luis es ésta:

“Las primas. Esta novela está mal escrita a propósito. Me refiero a su sintaxis, a los usos gramaticales. Una chica disminuida en una familia de disminuidos. Tiene habilidades para la pintura y comienza a asistir a clases. Su profesor la anima y ella avanza en su educación artística y vital. La progresión en tal aprendizaje se advierte y se refleja en la escritura, realizada en primera persona. Escritura que no escatima en aclaraciones de por qué el uso de determinado vocablo y dónde fue hallado o aprendido. Nos divertimos leyendo, a la par que asistimos al desarrollo de una inteligencia natural que utiliza su lucidez en la defensa del entorno familiar. La novela ganó un premio que no recuerdo (la leí por medio de préstamo bibliotecario) en Argentina, hace poco. Un jurado importante que incluía a Rodrigo Fresán y Enrique Vila-Matas. Sorpresa de este último al abrir la plica y comprobar que Aurora Venturini, la autora, tenía 81 años”.

Incluso una página gris de noticias argentinas a veces esconde un prodigio.

Ellos son así.

Las lecturas de José Luis son ansí.

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Una lista de listas

Las lecturas de René López Villamar.
http://hermanocerdo.anarchyweb.org/index.php/2010/12/las-lecturas-de-2010-rene-lopez-villamar/

La lista de Hermano Cerdo, son en realidad 20 listas de hermanos del Cerdo Hermano.
http://hermanocerdo.anarchyweb.org/index.php/2010/12/lecturas-de-2010/

Vicente Luis Mora.
http://vicenteluismora.blogspot.com/2010/12/un-resumen-de-2010-partir-de-el-rey.html

(Más que una lista, en realidad es un vistazo a lo que queda atrás en este 2010, aprovechando libros y nombres de lo más reciente en lengua española. Particularmente en lengua española de América. Del norte, por supuesto.

Quimera también se lanza a las listas: se lee en papel, el especial a 7 euros. Pero se trata de listas. Caprichosas, claro.

Ibrahim Berlín (a.k.a. Antonio J. Rodríguez) aúna arrojo e insolencia al elaborar la lista con la que ha contribuido a esta familia de árboles literarios:

http://ibrahim-berlin.blogspot.com/2010/12/mis-10-de-2010.html

La opción de José Luis Amores es la opción candorosa y aguerrida del lector honesto. Leo como quiero, donde quiero, lo que me viene en gana, sin deberle a nadie más respeto que a uno mismo.

http://bolmangani.blogspot.com/2010/12/2010-veinte-historias-de-amores-y-una.html

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